intento palabras que crucen el laberinto
es otro cielo y recorro a ciegas un paisaje recién pintado
asomo a mi propia desnudez
a la danza crepitante de tu cuerpo y el mío
al fin uno
(también he bailado con la muerte
en pálidas salas de hospitales
acunando a mi padre pero de eso no hablo)
ahora corren tras de mí las mujeres que fui
la niña de los animales de papel
la tatuada con las ramas del sol
la que espía dentro de la música
la que no abre los ojos porque sabe que no hay ya que mirar
todo es huir
detenerse es aprender a mirar
sobre la nada
hundo mis dedos en tu piel
hembra desbocada en la marea
nos navegamos
tus ojos vienen del mar
mar inasible
cuenco vacío de mis manos
Su atención por favor
Hace 10 años.
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